La explicación de la dificultad en las viradas de los Class 40 en estas condiciones es múltiple.
En primer lugar, son barcos ligeros, sobre los 4 500 kgs, y su inercia es reducida.
Tienen mucho volúmen y por tanto mucha resistencia al viento, pero ese volúmen les da también enorme estabilidad y capacidad de llevar trapo.
Tienen mucha superficie mojada, que en ceñida esconden con la escora y en popas levantando la proa, pero que al aproar el barco trabaja en toda su magnitud.
Tienen lastre de agua, unos 750 litros, que no sé como llevarían en esos bordos tan cortos, pero que precisan tiempo para cambiar de banda.
Y tienen unos perfiles muy optimizados para la velocidad, que a baja velocidad son muy poco efectivos, les cuesta arrancar y volver a la ceñida.
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