Aunque es un caso extremo que no tiene nada que ver con las hélices de los barcos de recreo, os dejo una foto de la hélice de un submarino moderno, concretamente del Proyecto 636.3 ruso, que sirve para ilustrar lo que digo en el post anterior.
Los submarinos no pueden permitirse la cavitación en sus hélices, pues esto los delataría a los sistemas de escucha enemigos. Por eso, las palas tienen esa forma recortada, en la que se ha eliminado la zona donde se inicia la cavitación. Pero con esto se disminuye la superficie total de la hélice, lo que haría aumentar la presión sobre las palas, que a su vez haría que la cavitación comenzara antes. La solución, como se ve en la foto, es aumentar el número de palas.
La situación de la hélice también es crítica: todas las estructuras (timones de dirección y profundidad) están situadas a proa de la hélice, al objeto de que el flujo de impulsión no encuentre obstáculos que pudieran provocar vibraciones.
Saludos y
