Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
Saludos, seguimos en la costa oeste de Estados Unidos y esta vez con otro gran Español; Fuente; Nacho Pozo
EL ESPAÑOL SEBASTIAN VIZCAÍNO DESCUBRE LA BAHÍA DE MONTERREY
Tal día como hoy, pero de 1602, Sebastián Vizcaíno es el primer europeo que arriba a la bahía de Monterrey (California), en la que funda el puerto del mismo nombre.
En marzo de 1602 el virrey conde de Monterrey, Gaspar Zúñiga y Acevedo, nombró general a Sebastián Vizcaíno para dirigir la exploración del litoral californiano en busca de puertos de refugio para los galeones de Manila.
Desde el 5 de mayo de ese año hasta el 21 de febrero de 1603, Vizcaíno guio tres navíos, cuyos nombres eran San Francisco, Santo Joseph y Tres Reyes. Navegaron desde el puerto de Acapulco hasta más al norte del cabo Mendocino (California) en compañía de los cosmógrafos Géronimo Martí Palacios y el fraile carmelita Antonio de la Ascensión Durante el viaje fijaron la toponimia (nombres) correspondiente a los lugares visitados, levantaron planos y prepararon derroteros y diarios detallados de la costa que servirían para la navegación de esos lugares hasta fines del siglo XVIII. Sus planos de las costas californianas son admirables por la precisión y exactitud de los detalles; fue en ese viaje exploratorio en el que Cabo San Lucas fue nombrado como tal.
Las exploraciones inversas de California
A partir de 1551 son varias las concesiones reales a buscadores de perlas en el golfo de California, los cuales partían del puerto de Navidad; y muchos otros, fuera de la ley, salían desde la región de Sinaloa.
Por el lado del Pacífico, alrededor de 1570, la ruta comercial con Filipinas volvió a poner en la mente de los españoles el nombre de California. Desde el primer "tornaviaje" en 1565, Rodrigo de Espinosa describe las costas de la península Californiana al llegar al cabo.
El viaje del galeón de Manila duraba de cincuenta a sesenta días de ida, mientras que el regreso era de cinco a seis meses. El conocido escorbuto atacaba a los viajeros al acercarse a las costas californianas. La costa norte de California era el primer punto en que los galeones de Manila podían tocar tierra después de su larga travesía por el Pacífico y las autoridades españolas consideraron la conveniencia de establecer bases en esta zona que sirviesen como descanso a los navegantes aunque se vio que la mayoría de éstos estaban ansiosos por llegar pronto a su puerto de destino Acapulco y preferían no detenerse.
La ruta del “tornaviaje” que usaban los galeones de Manila atravesaba el Pacífico sobre la latitud 40º aproximadamente hasta avistar tierra en la parte norte del actual estado de California y desde allí navegaban hacia el sur aprovechando los vientos y corrientes favorables costeando por Alta y Baja California hasta dirigirse al puerto de Acapulco.
Los navegantes al pasar hacían reconocimientos de la costa de California y eventualmente hacían paradas en ella y la exploraban. Las más famosas de estas exploraciones llamadas “inversas” porque se hacían al volver, fueron las de Francisco de Gali en 1584, Pedro de Unamuno en 1587 y Rodrigo de Cermeño en 1595.
La ruta comercial entre Acapulco y Manila hizo que las costas californianas se convirtieran en un punto de atracción para los piratas ingleses que buscaban hacerse dueños de las mercaderías. A menudo los galeones se detenían en la Alta California, en la isla de Cedros o en cabo San Lucas para surtirse de agua potable.
En 1587 Tomas Cavendish capturó un galeón en esta zona, quedando la tripulación y los pasajeros en la costa por espacio de un mes hasta que hallaron el modo de cruzar el golfo. Impedir nuevos ataques sería una preocupación del gobierno novohispano, que requeriría de puertos en la California.
La expedición de Sebastián Vizcaíno a la Alta California en 1602
En los años en que Vizcaíno vuelve a México después de su primera expedición de 1596 por el golfo de California, se preparó una nueva expedición que se encomienda otra vez a Vizcaíno y en la que se manda que no se preste atención a las costas interiores del golfo de California y se establece que el objetivo único es la costa norte de California en el océano Pacífico.
Esta será la segunda expedición de Sebastián Vizcaíno en 1602 con el reconocimiento completo de la costa de Alta California que se llevará a cabo con un completo éxito. Fue continuadora de la de Cabrillo y Ferrelo.
Vizcaíno partió del puerto de Acapulco, se detuvo en Navidad en Nueva España y tras dos meses de navegación llegó hasta el cabo de San Lucas en Baja California. A partir de este punto empezaba la parte importante de la navegación. Vizcaíno se queja de los fuertes vientos contrarios. Navegan hacia el norte siguiendo la costa de la península de California. Observan que hay muchas ballenas y dieron el nombre a bahía Ballenas, localizada frente a la isla de Cedros, donde las ballenas acuden a procrear. Ven en las playas de esta zona como panes hechos de brea blanquecina y blanda, en gran abundancia, que más tarde les dijeron eran de ámbar gris de muy buena calidad.
El día 5 de noviembre llegan a la bahía de Todos los Santos y el día 11 al puerto de San Diego, que les pareció muy seguro para las naves de Filipinas. El capellán fray Antonio de la Ascensión diría más tarde que “este Puerto de San Diego es muy bueno y capaz” y contará la amabilidad de los indios, la abundancia de pesca, y la de ámbar y metales, especialmente oro, “porque todas estas playas estaban llenas de margaritas doradas ojosas, que con las lluvias bajan de los montes cercanos”. En este lugar reciben noticia de los indios “que cerca de allí había gente blanca como nosotros, y que usan de vestidos galanos, con pasamanos de oro y plata, y que sacaban plata de unos montes que allí hay…”, de esta gente misteriosa el cronista fray Antonio no supo nunca quiénes eran ni por dónde había llegado, pero, ya que no debían haber llegado por el sur, porque les habrían visto, las referencias les parecieron a los españoles como una confirmación de la existencia del paso del Norte, el estrecho de Anián, que en ocasiones habían estado buscando.
Siguieron la navegación describiendo con minuciosidad extraordinaria todo lo que encontraban. Pasaron por la bahía de San Pedro y el canal de Santa Bárbara. Llegaron el 13 de diciembre a Monterrey que les pareció un sitio adecuado para un buen puerto. En la bahía de Monterrey celebran una de las Juntas más importantes de la expedición. Se debate si están en condiciones de seguir. Han muerto varios tripulantes, hay cuarenta enfermos y están mal de alimentos. Se decide que la nave almiranta regrese a México con los enfermos y para informar al Virrey. Votan a favor de hacerlo así todos los capitanes menos Juan Francisco Sureano que alega el mal efecto que esto podría producir en el resto de la tripulación.
El 3 de enero continúan su viaje de reconocimiento, deteniéndose en diversos puntos y el 12 de enero llegan a cabo Mendocino a 350 kilómetros al norte de la actual ciudad de San Francisco. Vizcaíno es otro navegante que pasa por delante de la boca de la bahía de San Francisco sin percatarse de la existencia del extraordinario puerto de abrigo escondido en ella, que permaneció ignorado otros ciento sesenta y siete años. Parece como si este extraordinario puerto jugara a esconderse de los navegantes y que su destino fuese que no se descubriera desde el mar, ya que como sucederá más tarde, con ocasión de las expediciones de las Misiones, tuvo que ser un militar de tierra, y no un marino, el sargento José Francisco Ortega que iba como avanzadilla de Gaspar de Portolá, buscando perdidos la bahía de Monterrey, el que lo descubriera en noviembre de 1769.
Vizcaíno divisó el cabo Mendocino después de ocho meses de navegación desde que salieron de Acapulco. Llega cuando arrecian el frío del invierno y los temporales en la mar, y con la tripulación en malas condiciones físicas. Dice el cronista carmelita fray Antonio de la Ascensión que a veces sólo seis de sus miembros andaban en pie y estaban con fuerzas para subirse a afirmar las velas. Celebran Junta y deciden que pueden regresar ya que han cumplido el objetivo del viaje, sin embargo durante unos días más siguen con ese empeño de los descubridores españoles de llegar hasta el “plus ultra”, ateniéndose a la autorización que figuraba en las Instrucciones, para subir hasta Cabo Blanco y cien leguas más.
Así queda registrado por el cronista;
“… llegamos al cabo Mendocino, que está en la altura de cuarenta y dos grados, que es a la mayor altura que vienen a reconocer las naos de China; aquí por ser la fuerza del invierno en este tiempo y los fríos y garúas crueles, y por ir casi toda la gente enferma se amainaron las velas y el navío Capitana se puso de mar a través, y como no podía gobernar, las corrientes le fueron llevando poco a poco hacia tierras que corrían al estrecho de Anián, que aquí comienza su entrada, y en ocho días nos habían subido más de un grado de altura, que fue hasta cuarenta y tres grados, a vista de una punta que se llamó de San Sebastián, y junto a ella desagua un río, que se llamó de Santa Inés. Aquí nadie saltó en tierra, porque toda la gente iba muy falta de salud, tanto que sólo seis personas andaban en pie. La costa y tierra da la vuelta al nordeste, y aquí es la cabeza y fin del reino y tierra firme de California y el principio y entrada para el estrecho de Anián.”
La mención que aquí se hace del estrecho de Anián es el único o uno de los pocos errores en las descripciones del viaje de Vizcaíno, pero indica una vez más la importancia que se daba a su existencia y a su hallazgo.
El día 20 de enero emprende Vizcaíno el regreso en su nave principal dejando atrás a la fragata que acompañaba. El día 28 celebran nueva Junta en la isla de Santa Catalina para decidir si continúan o se quedan esperando.
El cronista toma nota de todos los pormenores:
”… era tanta la necesidad de salud y los enfermos clamaban sin médico ni medicinas ni regalos que poderles dar, más de un tasajo podrido y mazamorra, habas y garbanzos pasados de gorgojo, todos con las bocas dañadas…, que apenas podían pasar el agua, que parecía el dicho navío hospital y no navío de Armada, y estaba el negocio en tal extremo, que el que en su vida había tomado el timón, gobernaba y subía a la gavia y hacía las demás faenas, y los que podían andar, acudían al fogón a hacer mazamorra y poliada para los enfermos, y sobre todo nos daba mucho cuidado la fragata Tres Reyes, que no parecía, y temerosos que con el viento pasado no se hubiese perdido, mas era tanta nuestra necesidad como está dicho, que no la pudimos esperar..”
Vizcaíno sigue hacia el sur sin detenerse y el día 11 de febrero llega al cabo de San Lucas. Dudan otra vez si esperar a la fragata, si ir al puerto de La Paz a esperar órdenes y socorros del Virrey, si cruzar a Mazatlán y seguir por tierra hacia México. Deciden nuevamente en Junta y intentan esto último, pero encuentran problemas en el camino y reanudan el viaje por mar. Llegan a Acapulco el 21 de febrero y de allí a México el 18 de marzo de ese año 1603.
En México se encuentran con sus compañeros de la fragata Tres Reyes, que después de perder entre los fríos del cabo Blanco a su alférez y al piloto y a la mayor parte de la tripulación, había llegado directamente al puerto de Navidad a finales de febrero y desde allí por tierra se habían dirigido a México.
El viaje de Vizcaíno había durado un año y durante él murieron más de cuarenta participantes. El gozo de los supervivientes al llegar a la capital de México donde estaba el virrey debió ser grande. La expedición había sido un éxito. A partir de ella se dispondría de una colección de 36 mapas dibujados por Enrico Martínez y observaciones minuciosas que serían de grandísima utilidad para las navegaciones posteriores. Vizcaíno está reconocido como el gran navegante que exploró de manera técnica y concienzuda las costas de California y junto con Cabrillo son las dos figuras españolas más reconocidas en la historia de California que se enseña en las escuelas norteamericanas.
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