Re: Armas Abordo
A su llegada el enfrentamiento había terminado, anunciándose la llegada a Madrid de unos enviados por el sultán, para tal propósito.
Barceló, ante esta nueva situación, arrió su insignia de la fragata Florentina, pero por su conocimiento del carácter de los musulmanes, no quedó contento con este fin tan a desuso para él, por lo que se embarcó en un jabeque y se dirigió a Ceuta, allí estudió las posiciones enemigas, situadas alrededor de la ciudad, previendo el que las cosas no fueran tan bien como parecía y si por acaso se tenía que actuar de otra manera, lo mejor era inspeccionar lo mejor posible todas las posibilidades de defensa.
Efectivamente sus previsiones se cumplieron, las negociaciones fracasaron y se declaro la guerra. Pero como ya había ocurrido, las intrigas consiguieron que no se le diese el mando de la escuadra y eso que se le había llamado expresamente para ello, dándole el mando al general Morales de los Ríos, jefe de las fuerzas navales del Mediterráneo.
Molesto por esta discriminación arbitraria, lo puso en conocimiento del Rey, quien con fecha cuatro de enero de 1792, ordenaba se le diese el mando de la escuadra reunida en Algeciras, que esta compuesta por las fragatas Perpetua y Santa Rosalía, las dos de 34 cañones, los jabeques San Blas, San Leandro, y África, con cuarenta y cuatro lanchas distribuidas en tres divisiones y una flotilla de buques menores.
El invierno fue muy duro, con temporales que obligaban a estar en puerto, además el sultán había fallecido en un combate contra su hermano Muley Jehen, lo que unido a la imposibilidad de efectuar lo previsto, el día doce de junio se firmó el decreto de disolución de la escuadra.
Barceló, afligido se volvió a su tierra; durante unos meses se había propuesto dar una lección más a los berberiscos, a los que tan bien conocía, pues no en balde llevaba toda su vida peleando contra ellos y como reflejan unas cartas, en las que se expresa así: <<Sólo con las lanchas espero dar una victoria muy completa y gloriosa, mediante el favor de Dios...>>; en otra dirigida al Rey le dice: << Como autor de ellas [las lanchas], nadie sabrá darles el valor que tienen mejor que yo; y siendo su manejo inmediato, el puesto más arriesgado es el que yo apetezco en servicio de V. M. y honor de la Nación>>. Hemos de pensar que él no las había utilizado a su entera satisfacción en el sitio de Gibraltar, por aquel otro invento de baterías flotantes ignifugas, pero que ya sabemos como resultó, a pesar de estar inventadas por un francés D’Açon, dejando su invento (las cañoneras) fuera de todo concurso, lo que imagino también le produjo un malestar importante.
Como el problema no se había solucionado, al poco tiempo hubo de comenzarse la guerra, pero Barceló ya no fue llamado y por lo tanto no esta al mando de este nuevo episodio.
Se le dio el mando y se puso al frente de la escuadra al general Morales de los Ríos, que aunque no consiguió muchas victorias, si lo hizo bien frente a Tánger, lo que le supuso ganar el título de conde. Cosa que nunca sucedió con Barceló, habiéndolo hecho bien toda su carrera militar, pero los títulos eran para como mínimo los hijodalgos, la plebe sólo estaba destinada, por muy alto que llegara a morir por su patria.
Cito textualmente un punto de su biografía, compuesto por don Carlos Martínez-Valverde.
- << Fue Barceló un general muy discutido en su tiempo. No tuvo muchos amigos entre los jefes de la Armada, pero contaba con numerosos émulos. Contribuía a ello seguramente su tosquedad en el hablar y lo brusco de sus modales, como también la expresión de suspicacia que le hacía tener su sordera, defecto que le ennoblecía por haber sido causado por el estampido de los cañones. Su cara tampoco era muy atrayente, sobre toso después que la cruzó la cicatriz de una de sus herida. Su instrucción se limitaba a saber escribir su nombre. Pero si bien no tenía muchas simpatías entre los jefes, era en cambio el ídolo de sus marineros. Con ellos se mostraba cariñoso y afable y les trataba con familiaridad, no obstante ser con ellos exigente hasta el extremo, cuando la ocasión lo pedía.
- En todo el litoral mediterráneo gozaba de una popularidad por nadie superada. El conde de Fernán Núñez se expresaba con respecto a él:
- <<Aunque excelente corsario, no tiene ni puede tener por su educación las cualidades de un general>>.
- No obstante, es indudable que su inteligencia y su fina percepción suplían la falta de cultura general. Su preparación en el terreno de la experiencia era grande, pues se basaba en el ejercicio de la mar y de la guerra, es decir, en lo real de la profesión.
- En ésta era todo diligencia, vigilancia y serenidad, destreza y pericia en las maniobras, y sobre todo tenía un valor ardoroso que comunicaba a los que le rodeaban, por difíciles que fuesen las circunstancias. Completa este retrato moral el decir que Barceló, poseía un corazón bondadoso y noble>>.
De estas dos cualidades últimas es de donde se entiende, que soportara durante tantos años los desatinos de sus jefes primero y después de sus compañeros, pero esto suele ocurrirle a todos aquellos, que son como lo retrata Martínez-Valverde, cuantos como Barceló han habido, que habiéndolo dado todo por la patria, se han visto en el más absoluto ostracismo.
Ya en su retiró de Palma de Mallorca, inducido por las ya comentadas envidias y bajas acusaciones, que sobre él circulaban e intentando rebajar siempre el verdadero mérito y esto en los últimos días de su vida, debió de hacerle mucho daño, incluso acelerar su fin.
Falleciendo en Palma de Mallorca el día treinta de enero de 1797 a los ochenta años de edad, reposando sus cenizas en una iglesia de la ciudad.
Para perpetuar su memoria, la patria colocó en el Panteón de Marinos ilustres de San Fernando, en la primera capilla del Este, una lápida con sencilla inscripción que dice así:
- A la memoria
del
Teniente general
Don Antonio Barceló
- Retrato del Teniente General don Antonio Barceló. Óleo anónimo. Museo Naval de Madrid. Regalado a dicho museo por el Ayuntamiento Constitucional de Palma de Mallorca en 1848.
Hala, ahí lo tienes.
Comprenderás que eso de llamar al Capitán Barceló no es tema menor...
 a tu salud.
|