De acuerdo contigo, Egis. Y, como planteas, no es un modelo específicamente vinculado a la navegación, es un enfoque que, aunque la integra, va mucho más allá de ella y resulta plenamente coherente con otros modelos que dan enfoques parecidos sobre curvas de aprendizaje. Puedo no conectar con algunos de los ejemplos concretos (no es lo mismo ese "traslado de segundo barco" tras 3.000 millas con el primero que tras 30.000), pero sí con la reflexión general de tu mensaje.
Cita:
Originalmente publicado por Argu
10.000 horas son 6 ó 7 años a dedicación completa. 15 ó 20 si "sólo" navegas todos los fines de semana de año.
Da un poco de vértido verlo así. Pero que sea tan complejo es parte del encanto.
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Muy de acuerdo, Argu.
En primer lugar, con esos 6 o 7 años a dedicación completa que mencionas que probablemente requieran el buen aprendizaje de un oficio... y eso en óptimas condiciones, con un maestro al lado (no vale la Taberna

) y partiendo de la, no menos importante, solvencia del pupilo

. Y está claro que, llevándolo al ámbito de la vela, no todas las horas, o las millas, valen lo mismo: por poner un ejemplo, no tiene nada que ver hacer 3.000 millas en regata, donde -a más de la dimensión técnica- se navega el 100% del tiempo a vela, gobernando a mano y realizando maniobras con barcos a menos de una eslora, que hacer esas 3.000 millas en modo crucero, gran parte del tiempo en piloto automático, alternando vela y motor y con una proporción de maniobras claramente inferior en número y exigencia.
Al ver la curva, mi primera tentación ha sido imaginar en qué lugar de ella estaba. Me es fácil recordar muchos momentos pastando con entusiasmo en el "monte de la estupidez". En mi caso, esa percepción de "buen marino" (dicho con toda la ironía) venía maridada por muchas lecturas de libros del perfil de "Navegación con mal tiempo" de Coles, cuya sobredosis me llevó a que una de las primeras compras que hice hace 15 años a mi Puma 29 fuera un ancla de capa (antes de renovar una mayor con una bolsa tan generosa como poco percibida por mi parte). Recuerdo que, escalando todavía más alto el monte de la estupidez hacia mi autopercepción de "lobo de mar", estuve a punto de encargar una mayor de capa... suerte que me eché para atrás y me ahorré los euros y, sobre todo, el ridículo de tener una mayor de capa en el ropero teniendo a pocos metros de mi amarre nada menos que al Archibald de Cocúa que, en sus sucesivas vueltas al mundo, nunca llevó una a bordo.
Como habitante asiduo de esa zona de la curva, he de decir que el monte está tremendamente animado. Allí arriba, se escucha y se lee en redes sociales la palabra "routing" para referirse a seguir durante unas horas un rumbo con el piloto automático, o "routage" al maridaje de lo anterior con un par de consultas a una App de meteo, gran artificio de hashtags mediante. En el mismo monte, he leído un reportaje sobre un navegante de recreo que, con un par de años de "armador", decía de sí mismo que "sabía mucho". Y, sobre todo, se escucha con frecuencia a compañeros de esta bonita afición llamarse a sí mismos "marinos" (ahí es nada) con una experiencia similar o incluso inferior (¡que ya es decir!) a la mía; afición que, por cierto, se llama algo así como navegación de recreo... aunque, en general, allí arriba del monte suena mejor lo de "marino" porque lo de "recreo" no suele gustar demasiado - lo que hacen ellos es algo así como más serio.
En segundo lugar, cuando he seguido pensando dónde puedo estar ahora y en qué tiempo recorreré la curva que plantea el modelo, he llegado a la conclusión de que nunca la terminaré de recorrer, siquiera remotamente. Si esa curva responde al conocimiento real de un oficio, como el de marino -de los de verdad-, nunca llegaré a él. Mi profesión es otra y la dedicación que haré a la navegación de recreo será drásticamente inferior, cuantitativa y cualitativamente, a la que hará un profesional que pueda llamarse marino. Otra cosa es que hagamos la curva más amable, y que en vez de la curva de "marino" sea la curva de navegante de recreo, la de regatista, la de crucerista o la de gestor de pilotos automáticos, apps y hashtags, concepto este último que bien daría para una titulación de nuestra querida DGMM - el temario se adaptaría sorprendentemente bien a la experiencia de uso real que, allá en el monte, muchos "marinos" hacen.
Cita:
Originalmente publicado por Argu
10.000 horas son 6 ó 7 años a dedicación completa. 15 ó 20 si "sólo" navegas todos los fines de semana de año.
Da un poco de vértido verlo así. Pero que sea tan complejo es parte del encanto.
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Soltado todo el rollo anterior, con lo que más conecto es con la última parte de la cita de Argu. Y es que una de las cosas que más me une a esta afición es que, cada día, te demuestra que siempre queda por delante una gran parte del aprendizaje, que éste nunca acaba y que a la satisfacción de cada avance siempre le seguirán más lecciones -parecen inagotables- por aprender. Es como leer un gran libro sin esa sensación que, a veces, dejan los grandes libros, de cierta nostalgia por no poder volver a leerlos por primera vez. Aquí, cada travesía es leer de nuevo ese libro y volver a hacerlo, paradojas mediante, por primera vez.
