Re: Canarias-Med en enero
Hemos puesto el gasoil que llevábamos en las garrafas. Nos quedan 208 litros de gasoil. La cosa si no hay viento va a ir justa. A las malas habrá que repostar en el lado marroquí. Malo será.
Ya es de noche. No es que haga frío pero el viento no da descanso y todo está húmedo y mojado. Estoy seco y cómodo pero llevo 5 capas de ropa incluyendo la térmica y el traje de aguas. Nunca había estado tan abrigado, creo. Hasta un gorrito de lana. En cuanto me toque la lotería me compro una chaqueta oceánica de las caras.
Comienza la primera guardia. Me he dormido escorado a estribor a sotavento. El barco me mecía entre las olas y la escora me acurrucaba en la cama. En un par de días a volveré a dormir quieto.
La noche se presenta tranquila. La luna vuelve a ser protagonista. Eso es bueno. Seis nudos de noreste que no ayudan pero tampoco estorban.
Ya es de día. He estado escrutando el este con los prismáticos pero no hay rastro de la costa. Sesenta millas nos separan de ella y luego nos alejaremos así que si no la vemos en un rato ya no la veremos hasta que enfilemos Tánger. Impresiona saber que pegados, en términos planetarios, a nosotros el mayor desierto del planeta es testigo de nuestro avance. Nosotros rodeados del infinito océano observados por la inabarcable aridez de la arena.
Cuando era niño, por sus caminos descendían los héroes del Dakar alimentando mis fantasías. Hoy cumplo un inesperado sueño recorriendo en la húmeda distancia el recorrido opuesto.
El cielo está planchado. La policromía del amanecer espanta las penumbras nocturnas y deja paso a la uniformidad de ese azul vivo y sintiente de la mar océana. El pronóstico para el día es de vientos suaves, caprichosos y poco entablados. Hora de hacer millas a la espera de si alguna de esas brisas tiene a bien guiarnos hacia nuestro destino.
Hoy el día está más cubierto. Ceniciento. El azul hiriente del agua ha dejado paso a un color más acerado y familiar. Pero tampoco es el de casa. Hay muy poquito viento, parece un gigante mar de mercurio que se estremece cuando alguna suave racha de viento lo acaricia. Al este, a unas veinte millas, hilos de luz por nubes tamizados iluminan cristalina el agua.
Ya hemos comido y todo sigue tranquilo. El cielo se ha despejado y el sol es cálido y agradable. Sorprende el gradiente térmico entre el día y la noche considerando la masa de agua que nos rodea.
Editado por Argu en 31-01-2024 a las 07:51.
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