Yo estoy amarrado en ese náutico y la poca información que nos ha dado el náutico, cero cero, no nos hace o mejor dicho no me hace partícipe de lo que debería haber sido una fiesta antes de empezar a salir o cuando hayan llegado todos los navegantes.
El barco de Delamare está solitario a la entrada y da que pensar como lo habrá pasado, trae una parte del vinilo rota que me extrañó mucho, la botavara también... en fin.
Este náutico es muy particular, muy particular, comparado con los diez o quince donde he estado amarrado alrededor de toda la península.
