Por cierto,
La bocina de niebla, siempre a mano. No sé si yo la llevaba ese día cerca (no recuerdo si pensé en ella, seguramente contra mercantes no sirva de nada), pero puede salvarte el pellejo.
Uno de los momentos más delicados que viví desde que llevo en esto no fue frente a espesas nieblas ni temporales huracanados... sino en Menorca, costeando en su costa de poniente cerca de tierra y con calma chicha en Agosto. Navegaba a unos 5-6' a motor cuando un yate de unos 25m que llevaba por popa comenzó a darme alcance a una velocidad suficientemente alta para que no tuviera otra escapatoria que echarme a las rocas o que él me maniobrara. Él no me había visto, y tener la bocina de niebla a mano y vaciar prácticamente el bote entero para avisarle de mi presencia sirvió para que me pasara a una distancia lamentablemente cercana, pero al menos no por encima. Desde entonces, llevo la bocina de niebla siempre al lado.
