Respuesta: Pérez Reverte Corso III
¡Cuánto más lacónico hubiese sido decir "no me gusta la prosopopeya"!
Pero nuestro gusto no es, ni puede ser, juicio de bien o mal. Por cuanto no es juicio universal, sino muy personal y particular, y cambia con el tiempo.
"Ahora miraba el mar con otros ojos. Lo sabía capaz de traicionar el generoso ardor de la juventud tan implacablemente como, indiferente al bien y al mal, habría traicionado la más vil avaricia o el heroísmo más noble. Mi concepto de su magnánima grandeza había pasado a mejor vida. Y veía el verdadero mar, el mar que juega con los hombres hasta descorazonarlos y desgasta resistentes barcos hasta matarlos... Nada puede conmover la meditabunda amargura de su alma. Abierto a todos y a nadie fiel, ejerce su fascinación para perdición de los mejores. Amarlo no es buena cosa. No conoce vínculo de palabra dada, ni fidelidad a la desgracia, a la vieja camaradería, a la prolongada devoción. La oferta de su eterna promesa es espléndida; pero el solo secreto de su posesión es la fuerza, la fuerza: la celosa, insomne fuerza del hombre que guarda bajo su techo un tesoro codiciado." Joseph Conrad. El espejo del mar.
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"A superior seaman uses his superior judgment to keep out from situations requiring his superior skills"
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