Hacemos el montaje con tornillería 316 con tuercas ciegas de acabado y ajustamos el color, algo sobre lo que teníamos dudas, con pintura de poliuretano de dos componentes aplicada a rodillo, que da un acabado muy bueno. El color elegido es un “gris” algo más claro que el gris (ya muy ligero) de la cubierta, para que visualmente se vea que no es lo mismo.
La solidez del conjunto es total..la estética...bueno, ya sabíamos que como sin nada no iba a ser, pero comparado con la capota de lona, pensamos que mejora, y la visibilidad es sencillamente total, el vidrio no tiene nada que ver con la lona transparente.
El coste? Es una obra cara, muy laboriosa, en la que necesariamente se han de invertir muchas horas de trabajo. En materiales, cristales incluídos, fueron unos 2.200 euros y se emplearon 330 horas de trabajo...No es fácil reducir las horas, es una obra a la medida en la que todo se debe comprobar dos veces, con muchos condicionantes, y por otra parte es muy visible, no vale cualquier acabado. En todo caso, Santiago ha quedado satisfecho y esperemos que la disfrute durante muuchas millas. Un saludo a todos!