Yo pasé por tus mismas dudas hace dos años; te cuento mi experiencia por si te sirve de algo:
Motor con 30 años con 2500 h, sin fallos de funcionamiento aparentes; únicamente se observaba mucha corrosión en el circuito de refrigerante y consumo de combustible creciente. Este motor ya estaba descatalogado, con todo lo que eso supone.
Tuve algún problema intermitente que parecía de la bomba inyectora, y aquí me planteé una reparación profunda o la sustitución. Opté por lo segundo, con los siguientes criterios:
- La potencia del nuevo motor tendría que ser similar a la del motor sustituido; en las remotorizaciones suele ser un error común ir a motores más potentes,
pero el depósito de combustible sigue siendo el mismo, con lo que la autonomía disminuye. Además, instalar in motor de potencia parecida implica que muy probablemente se pueden conservar el eje y la hélice. Esto no es cierto si subimos la potencia.
- No quería dispositivos electrónicos en el motor, lo que me obligaba a la tecnología clásica de hace 40~50 años, pero me libraba de posibles averías indescifrables. Es obvio que la electrónica y el ambiente marino se llevan mal.
- Por razones parecidas, tampoco quería turbo, aparte de que mi motor era muy pequeño para ello.
- Conviene hacerse con las características y dimensiones de todos los posibles candidatos, medir el espacio disponible en el compartimento del motor y hacerse dibujos a escala, para ver cómo de accesibles quedan los elementos del motor (filtros, bomba de agua salada, etc.). En mi caso hubo que retocar las bancadas para adaptarlas al nuevo motor.
- En todo caso, encargué un estudio de ingeniería de todo el tren de potencia (motor, reductora, eje y hélice). Con ello pude elegir la relación de reducción más adecuada y mantener eje y hélice. El resultado fue extraordinariamente satisfactorio. Si te interesa, te puedo pasar el contacto por privado.
Finalmente, por el motor viejo no me daban ni la hora; lo doné a la Escuela de Ingenieros Industriales.
Saludos y
