Re: Agobio de dos invitados.
Mis conclusiones con tripusoles: al 95% de los mortales no les gusta navegar, y es lógico. Húmedo, apretado, y aburrido. Solución: un trayecto cómodo y sin sobresaltos. Yo, el primer día, les subo una ría, me abarloo a un pesquero, y les desembarco a comer unas rabas. Se sienten Cristóbal Colón, hacen sus fotos, y no me vomitan en la bañera. Con ese plan neutralizo a la mayoría. Muy guapo, pero ya lo han marcado en la instalista, y no vuelven. Si alguno quiere volver, ya empezamos a hablar de viento, olas, rumbos...
Respecto a tus disposiciones, pues muy bien. Les devuelves con la mínima escora, pero con cuidado, porque si te paras mucho se te menean, y es peor. El rumbo más jodido suele ser de aleta. No pasan miedo pero se marean como bolos. De ceñida pueden pasar regular, pero entre el acojone y el apoyo del viento, no te potan.
Seguro que conoces esa máxima del atraque: un buen atraque es aquel en el que te puedes bajar del barco, y uno perfecto es en el que puedes volver a navegar con el barco. Pues se puede parafrasear en este caso: una buena navegada es aquella en la que devuelves al tripusol de una pieza, una perfecta es aquella en el que el tripusol se vuelve a embarcar contigo...
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