Etapa 1: Puerto Sherry - Mazagón
Salida: Puerto Sherry (El Puerto de Santa María, Cádiz)
Destino: Puerto de Mazagón (Huelva)
Fecha: 9 de Agosto 2024
Recorrido: 47 millas, en casi 8 horas. Salimos casi en bajamar, esperada llegada justo pasada la pleamar.
Meteo: Marejadilla tendiendo a marejada suave, F2 de poniente a F4 por la tarde, y 28ºC de máxima. Vamos ideal para el plan, y propio de la bahía en estas fechas salvo que salte el levante o se monte mar de fondo, que tampoco es raro.
Teniendo nuestro Polaris a son de mar, y habiendo comprobado que teníamos una buena ventana de navegación hasta Vila Real por varios días, llevamos la noche antes los enseres y provisiones necesarias. Entre una cosa y la otra, no soltamos amarras sobre las 11h, las echamos encima, e informamos a puerto de nuestro plan de navegación (alguien puede decir si sabe si ¿es conveniente informar a Salvamento Marítimo de antemano?). Tras apartarnos de la bocana, armamos el overdrive y nos ponemos rumbo 290º a la boya del Quemado. No planteo sacar velas porque se trata de una navegación incluso más compleja que en solitario, ya que no solo me he de ocupar del barco sino de la familia. Sé que lo que mandan los cánones es dejar la boya a estribor, pero a pesar de que calo 1,9m suelo pasarla por el interior. Atento a las cartas para evitar bajos abruptos y muy vigilante de la sonda, nunca he tenido problema alguno. Este buque estaba fondeado cerca de la marca de aguas navegables de la bahía.
Pasado el faro de Rota, ponemos rumbo 320º, esta vez sí, dando una buena distancia a salmedina ya que estabamos en bajamar y se saben todo tipo de incidencias en las lajas de esta zona para veleros como el nuestro. Lo reseñable a partir de este punto y casi para todo el resto de la travesía es la presencia frecuente de palangres, incluso a 8 y 10 millas de costa. Para mí fue algo estresante, porque no puedes despistarte ni 5 minutos, y entre otros motivos, decliné sacar velas y saqué el curricán para entretener al personal, puesto que cualquier imprevisto me pondría en un aprieto con los niños. Este tramo transcurre sin incidencias y dejamos Chipiona atrás.
Justo al pasar la desembocadura del Guadalquivir, y casi manteniendo el mismo rumbo, en vigilando los palangres (sé que es modo de vida, pero hay muchos que presumo ilegales, solo con una botella de color, flotando boca abajo) vi a media milla por proa chapoteo que me dio un primer escalofrío, ya que estamos todos algo paranoicos con el tema orcas. Se trataba de un grupo enorme de delfines, muy espaciados en fila, cruzando mar adentro (contra marea curiosamente) desde la desembocadura, perpendicular a mi rumbo. Quité el curri y bajé marcha por precaución y disfrutamos de un rato espectacular. Quizá fueran toninas, porque eran muy grandes, pero además un grupo muy numeroso. La foto no hace justicia a la experiencia, que fue maravillosa para todos ya que atravesamos al grupo por la mitad, vaya se diría que nos dieron paso.
Seguimos rumbo sin más incidencias que dejar los palangres por su sotavento, y en unas horas avistamos la boya del dique Juan Carlos I, así que siguiendo la canal, y con un ojo en la sonda por los bancos de arena que se mueven mucho, nos fuimos al atraque que me informaron por el canal 9. He de decir que la reserva de atraque online de la Junta no funciona mal, y agiliza mucho los trámites. Atracamos fácilmente, sin tener un barco alrededor, y mientras la familia se refrescaba, fui a la oficina a firmar la entrada. Se tarda más en llegar (porque los pantalanes de visitas están al extremo del puerto desde la oficina) que en el trámite en sí que fueron 2 minutos ya que toda la documentación requerida se adelantó en la web. En esto se ha mejorado bastante.
Si conocéis el puerto, sabréis que es amplio y tiene buenas instalaciones. Pero algo austero y sin apenas tiendas para aprovisionarte de nada, salvo un bar con relación precio/calidad algo cara, pero válido para desayunar y comprar agua. La limpieza de estos pantalanes de visitas ha mejorado, porque años anteriores estaban llenos de caca de pájaro, hasta el punto de quedarte pegado. Se agradece que estén adecentados.
Otros veranos hemos cenado en el Restaurante las Dunas, a 5 min a pie del pantalán F que nos asignaron. Pero decidimos caminar un rato e ir a CASA IRINA, a unos 12 minutos cuesta arriba. No era mal entorno, es un bar amplio, con una gran terraza, junto a un parque y unas pistas deportivas. Buena cocina, buen servicio, y precios medios. Tiene fama de tener buenas pizzas, con lo que los niños no estuvieron del todo de acuerdo. Cena agradable, tras el faro.
En la vuelta al pantalán, la sorpresa fue que estuvimos rodeados de veleros, a cual mejor, y mucha mucha gente. Muy buen ambiente, familiar y de amigos, y estuvimos saludando a varios de ellos. De hecho, un par de amigos también de Puerto Sherry (pantalán F, en un Sun Odyssey 38 creo recordar?), no me acuerdo de los nombres. Me indicaron que venían de Ayamonte, y me previnieron sobre las cartas en la desembocadura del Guadiana, numerosos bancos de arena y cotas que no son de fiar, ya que rozaron fondo a 4m de carta.
Con varias barbacoas abordo y música popular a toda vela, hubo que aguantar el tirón (lo natural estos días), porque nosotros lo queríamos era descansar para intentar alcanzar Vila Real el día siguiente. Algo de lectura vespertina y a dormir.
Continuará...
Víctor
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