Me uno a los consejos de Butxeta, y añado que, si tienes oportunidad, te apuntes a navegar en algún barco de regatas de tu zona. Complementará mucho lo que vayas aprendiendo como patrón y cogerás agilidad en las maniobras, soltura resolviendo saraos y confianza. Y, a poco que te pique el gusanillo, no sólo tienes barco para dar la vuelta al mundo, sino para divertirte regateando con él e, incluso, dar alguna sorpresa.
