Disculpas por el envío involuntario del mensaje anterior antes de terminar...sigo:
Poco después llegaba el barco vencido a remolque, con las velas dobladas y en sus sacos, el casco en condiciones de ser izado y la tripulación formada.
Fueron recibidos como héroes por todo el personal y visitantes, sonaron las sirenas y los aplausos... y ni un pitido ni la menor salida de tono, ni una palabra malsonante.
Me quedé con la sensación de enorme confort que proporciona la buena educación, e imaginé que una situación idéntica en la que el derrotado fuera u velero español y el público reunido en el pabellón también lo fuera, no había sido como lo presencié. Habría habido pitidos, griterío e insultos al vencedor en lugar de aplausos, y ese confort al que me refería, derivado de la buena educación habría brillado por su ausencia.
No quiero con ello afirmar que los españoles seamos mal educados, pero nuestro caracter visceral nos juega malas pasadas.
Saludos
