El CEO de Perini Navi se columpió bastante al decir que el Bayesan era "inhundible" y pretender echarle la culpa al capitán por una "larguísima serie de errores". Tengo bastante buena información sobre la profesionalidad del capitán y su actuación y creo -a reserva de lo que dictaminen los tribunales- que la tripulación obró correctamente en todo momento. Cuando salieron a cubierta a retirar cojines, enseres y asegurar el mobiliario ligero, etc, soplaban 20 nudos de viento, que es poca cosa para ese barco, no una situación peligrosa que obligase a mantener la condición de estanqueidad. Lo que sí ya está claro es que los dos portones. el de popa y el de la aleta de babor, estaban perfectamente cerrados.
Nuevas informaciones muy fiables nos dicen que, mientras estaban en esas labores, rutinarias en caso de preparación para el mal tiempo, el barco fue alcanzado repentinamente por un desplome o reventón de la tormenta (microburst) que lo llevó a tocar o casi, con el mástil en el agua, como narró el capitán de la cercana goleta Sir Robert Baden Powell y reflejamos en nuestro informe. Y en esa condición, con las puertas de popa de la caseta salón-comedor abiertas e incluso tal vez la de proa estribor (el tripulante Matthew Griffiths estaba recogiendo cojines, etc, en el salón exterior a proa de la caseta y tal vez pasó a través de esa puerta estanca, dejándola abierta porque la situación no requería su cierre) el agua pudo alcanzar ya desde el primer momento la escalera de bajada a los camarotes, además de, por supuesto, comenzar el anegamiento masivo de la cámara de máquinas a través de la ventilación de estribor. Es de notar que las ventilaciones de máquinas siempre están abiertas salvo en caso de fuego en ese espacio, cuando se cierran para bloquear el suministro del oxígeno del aire al fuego.
Nos hablan de una velocidad del viento superior incluso a los 80 nudos, velocidad que vimos en nuestro estudio que ya anulaba completamente la capacidad del barco de autoadrizarse. Y hay que tener en cuenta que uno de tales desplomes puede durar varios minutos.
En fin, que si efectivamente así fue la cosa, el barco estaba perdido desde el primer momento, hiciese la tripulación lo que hiciese. La formación de una cadena humana, con el capitán al frente, para tratar de rescatar a los pasajeros que estaban en los camarotes, dice mucho de su comportamiento profesional y sentido del deber, que me atrevo a calificar de heroico.
Este tipo de microburst ya han causado accidentes dramáticos a otros veleros, como por ejemplo la goleta-escuela americana Pride of Baltimore, que en mayo de 1986 fue repentinamente alcanzada por un reventón de 80 nudos cuando volvía de Europa, a unas 250 millas de Puerto Rico. El barco se hundió en minutos, desapareciendo su capitán y tres tripulantes. Los otros ocho tripulantes sobrevivieron cuatro días y pico a bordo de una balsa parcialmente inflada sin casi comida y agua, hasta que fueron rescatados por el petrolero noruego "Toro"
