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Antiguo 12-10-2024, 13:49
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Predeterminado Re: Vuelta al mundo en velero. TUVALU sailboat around the world

De los dos pilotos que llevábamos instalados uno dio problemas y menos mal que teníamos el otro disponible, en cualquier caso, los vientos, altura de ola, y dirección de la misma que se preveían en el trayecto desde Funchal a las Palmas presumía tener que ir bastantes horas al timón.
El 15 de agosto sobre las 13.00 hora local pusimos rumbo Sur-Suroeste dirección a la isla de Gran Canarias, unas 300 millas nos separaban de nuestro destino, dos días de navegación por la proa en que tendríamos en la primera parte, sobre un día aproximadamente, unos vientos de entre 34 y 25 nudos del noreste y reducían su intensidad a unos 12 – 14 nudos al final.
La primera parte de esta etapa marcada por el fuerte viento nos obligaba a mantenernos al timón, no por el viento sino como era ya norma habitual el mar que se cruzaba en ocasiones provocando grandes balances del barco. Esas olas cruzadas venían rompiendo en la aleta de estribos del barco barriendo la cubierta y llegándonos el agua por encima de los tobillos, la amplia bañera abierta por poa hacia que el agua embarcada saliera rápidamente de la cubierta.

https://youtu.be/SlqGEmA34JE

Al estar el viento y mar en esas condiciones con el barco danzando a son del mar con amplias tumbadas, decido ir al timón hasta que la situación se normalice, pasaban las horas y no solo el viento no aflojaba, sino que se embravecía, la noche se presentaba dura. Un indicador de la preocupación de la tripulación llegada la noche es un detalle que paso a narrarle. Después de muchos años de navegación con mi señora ya tenemos las tareas y labores a bordo mas que distribuidas, sin tener que hablar nada, cuando yo estoy al timón y llega la noche mi señora me prepara el equipo de navegación, el chaquetón de goretex y el pantalón peto a juego queda extendido en el salón del barco a la espera que baje cuando tenga frio. Llegada la noche bajo y me encuentro, el traje completo, el chaleco salvavidas inflable, el arnés de seguridad y el AIS personal que llevamos para cada tripulante y que va alojado en el chaleco, en ese momento me di cuenta de la preocupación instalada a bordo por el empeoramiento de las condiciones de viento y mar.
Totalmente pertrechado vuelvo al timón, estaba dispuesto a ir gobernando hasta que las condiciones mejoraran, unas 14 horas después me di cuenta que tenia que ser relevado, en la noche oscura comenzaba a ver islas que se aproximaban y barcos que se cruzaban, sin lugar a dudas debía ser reemplazado por alguien de la tripulación. Después de tantas horas de movimiento los tripulantes los tenia fuera de juego, debiendo continuar unas dos horas más, hasta que conseguí que uno de ellos algo recuperado me relevara para poder echar una cabezada tirado en el banco de la bañera. Mi feliz sueño duro únicamente una hora cuando nuevamente la tripulación sucumbió al mareo, por lo que tuve que volver al timón. Afortunadamente el viento y mar iban decreciendo en intensidad conforme nos acercábamos a Canarias y el piloto automático ya podía hacer su trabajo correctamente.
Amanecía y ya éramos conscientes del camino recorrido, aunque nos quedaban unas 20 horas, el fuerte viento reinante en la primera parte de la etapa nos hizo ganar millas sobre el tiempo de travesía esperado. La siguiente noche se esperaba tranquila según las previsiones que obteníamos del los Grib meteorológicos consultados y de las previsiones del Windy. El día siguiente se desarrollo sin muchos problemas, el ambiente a bordo era bueno, la tripulación se recuperaba, aunque arrastraba secuelas de las penurias de la noche anterior, pero se libro bien tanto el día como la noche. El viento descendió hasta los 12 nudos y roló algo mas al norte con lo que nos entraba de popa cerrada. Con el Gennaker y el código cero fuera de juego, no nos quedaba más que atangonar la génova. En principio con esta maniobra montada ganamos algo de velocidad y estabilidad en el rumbo, pero llego el momento que cayó tanto el viento que esta vela no era capaz de embolsar, quedando colgada del puño de escota. La situación nos lleva a poner algo de motor, a unas 1300 rpm, nos movía el barco a unos 5 nudos, lo suficiente para id avanzando buscando el viento que se prometía a proa.
En nuestro segundo amanecer ya olíamos las islas, no las veíamos, ya que los alisios las visten de blancas nubes durante el periodo estival, pero sabíamos que estábamos unas 30 millas y que pronto las veríamos. El viento de 12 nudos soplaba de norte, y eso nos hacía avanzar muy lento y a esa velocidad nos llevaría unas 10 horas alcanzar Las Palmas de Gran Canarias ………………..Continuará
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