Como anécdota curiosa:
Hace un montón de años se me estropeó la nevera-congelador de casa, de dos motores.
Llame a un servicio de reparación y después de más de una hora de rebuscar y maldecir se marchó cabreado porque no pudo arreglarla y dijo que no sabía porqué, por lo que no le pagué, claro.
Puestos a tirarla, la saqué de su sitio, la incliné un poco para mirar por debajo y... ¡oh sorpresa!, debajo se veía una pieza de plástico negro o bakelita chamuscado, probablemente un relé.
Solté la pieza y fuí al taller del individuo "técnico", le pedí una pieza como aquella y me costó el equivalente a un par de euros.
Un rato después la nevera como nueva durante los siguientes cinco años.




