Clarisse Crémer mantiene el ánimo en alto. Acaba de enviar un vídeo en el que se filma disfrutando de un poco de alegría: disfrutando comiendo un pomelo fresco, conservado religiosamente desde que dejó Sables-d'Olonne hace ocho días.
Sobre todo, explica que está “al lado de Sam Davies” y que la ausencia de su gran gennaker perdido frente a las costas de España le cuesta millas. “Anoche (del domingo al lunes 18 de noviembre) no fue fácil porque tendríamos que estar bajo el gran gennaker', la vela que perdí en España. Tengo una amiga, Sam Davies, que está allí, cerca, y que sacó más de veinte millas durante la noche, porque tiene la vela adecuada. Aún quedan 110 metros cuadrados de diferencia entre la vela que tengo en el aire y la vela que debería tener. Entonces, ¡no es fácil! »