Me encontré con este fenómeno nuevo en puerto de Valencia, el de más al norte, fueron mis vecinos tranquilos los primeros franceses, después llegaron unos descerebrados ruidosos y con sed insaciable, menos mal que la dormían temprano



Fue en septiembre y se dejaron abierto el barco unos días de lluvia, casi me compadezco del propietario por el destrozo. Bandera francesa.
No me opongo a este negocio, pero los mínimos de educación deben mantenerse
Será que a mi tampoco me gustan las prohibiciones, no me evocan fantasmas políticos como a otros, me recuerdan a una España del pasado


que conocí en persona

