Buenos días.
Cambiamos de motor intraborda en 2015-2016. Nuestro barco, que construimos mi esposa y yo en los ochenta, tenía pabellón español. Lo tuvo 25 años.
Nuestra intención era repetir el proceso que habíamos seguido treinta años antes, es decir, compra de motor en desguace, rectificado, marinizado e instalación a bordo. Entonces hicimos todos los trabajos, salvo los pasos delicados en la reconstrucción del motor y la marinización, que hizo una empresa especialidada.
Nos encontramos con varios problemas que encarecían el proceso mucho más allá del pago de unas tasas: Aunque en los ochenta se admitía instalar un motor procedente de automoción marinizado, en 2015 no. Teníamos que comprar un motor marino nuevo o uno usado legal, es decir, con documentación de desinstalación de un barco. Obviamente, la primera opción era muy cara y la segunda poco menos.
Nuestro proceso, se nos indicó, sería: Certificado de desinstalación firmado por empresa autorizada, certificado de instalación firmado por empresa autorizada, pruebas de estabilidad, nuevos certificados, ITB... Un disparate económico y burocrático, cuyo valor superaba a buen seguro el del barco. Además, queríamos sustituir arbotante, bocina y eje. Era preciso destruir la bancada existente y construir una nueva.
Es cierto que el nuevo motor, un atmosférico de 2,8 litros, entregaba en hélice mucha más potencia que el anterior. Sin embargo, el peso del motor era prácticamente el mismo. La nueva potencia era coherente con la embarcación, pero el certificado de navegabilidad original no indicaba potencia máxima, sino motor instalado. En posteriores certificados en los que si aparecía la casilla "potencia máxima" esta aparecía en blanco. Eso impedía cualquier tipo de sustitución sencilla, sin nuevas pruebas y certificados. También supimos que en otras zonas marítimas, hacían una aplicación de la norma menos restrictiva. No nos pusimos a averiguarlo, la verdad. El 1 de Noviembre del 15, con un tiempo infernal, comenzamos a desmontar la timonera, paso previo a cortar el suelo de la bañera, por donde sacaríamos el motor viejo. Para entonces, ya llevábamos muchos días de trabajo en el nuevo motor.
Resumiendo: Al margen de los costes administrativos, pueden existir otros indirectos mucho mayores, como los descritos. En esos años, cambiar de motor con bandera belga era un trámite que costaba 60 euros, creo recordar. Los cálculos aproximados de costes que hice para cambiar de motor con pabellón español, nos suponían un sobrecoste de varios miles de euros (muchos) además de un infierno burocrático.
En su día solicité (y recibí) opiniones sobre un problema que surgió en la reconstrucción
https://foro.latabernadelpuerto.com/...d.php?t=140298
Saludos,