Basta que te metan la duda en el cuerpo para que pierdas la confianza y el bienestar a bordo, aunque no ocurra nada.
Si ocurre, además de la confianza puedes perder el barco y te cabrearás enormemente contigo mismo, que es peor que hacerlo contra otro, por aquello que estabas advertido y estaba en tus manos evitarlo.
Recientemente he cambiado la jarcia de mi barco. Llevaba una jarcia de varilla que puse nueva en 2008 y que parecía estar impecable.
Bastó que un experto me dijera que la varilla está garantizada solo diez años, y que si la rompes más allá del estimado período de obsolescencia el seguro no se haga cargo, para que me entrara el malestar que acabó con la decisión de sustituirla, a pesar de tener la convicción de que me quedaba jarcia para años.
Pensar que puedes tener una desgracia llevando a bordo a personas bajo tu responsabilidad te hace ser todavía más prudente, máxime cuando las roturas suelen acaecer en días en que el mar conlleva una mayor exigencia sobre los materiales, todo ello con un mal trago difícil de olvidar en el mejor de los casos.
Suerte en tu decisión...

Saludos
