Aunque aún hay participantes en el agua, quisiera dar las gracias a los cofrades que habéis hecho de locutores para los que solo seguimos este mundillo cada 4 años.
Un buen amigo y navegante, Pepe Castellote, escribía sobre la Copa América de Valencia, un fantástico artículo cuyo título lo resumía todo 'Esta no es mi vela', y efectivamente, muchos de los que navegamos hace muchos años, que admiramos a Tabarly o Moitessier, nos sentimos desplazados con esas bañeras cerradas y llenas de electrónica, con foils que producen un vuelo increíble o navegantes que solo pedalean.
Pese a todo, a mi la Vendee me atrae a seguirla siempre cada cuatro años, me aprendo los nombres y curriculum de los nuevos patrones, que se han fogueado en otras regatas trasatlánticas, aunque echo de menos a los que no repiten.
Porque la Vendee, pese a que los niveles de seguridad, los modernos equipos de comunicación y salvamento y la propia preparación de barcos y patrones estén en lo más alto, sigue siendo un alarde de lucha contra los elementos y contra la propia psicología de los navegantes, y una de las competiciones más admirables del deporte mundial.
Y por eso cada línea que escribís, cada artículo que se traduce, o cada nuevo video colgado y comentado, es para mí, y creo que para muchos, mantenerme en contacto con lo más alto de este deporte.
Por eso, muchas gracias a todos por hacernos vivirla así.
