No he navegado nunca solo, como mínimo en pareja.
De noche guardias de dos horas con cinco minutos de "solape" para despejarse uno e informar de la situación, etc. el otro.
Durante esa guardia, en lo posible despiertos, pero por si acaso el radar con alarmas a 8-10 millas y dar alguna cabezada de minuto o así de de sueño ligero sin abandonar el timón.
Y al menor movimiento o ruidillo sospechoso los ojos como los de un buho con infrarrojos.



Cuando dejaba la guardia a alguien inexperto dejaba en marcha el motor como ayuda a las velas o en su lugar, por si hacía falta una maniobra imprevista y no me hubiera dado tiempo a salir desde el banco del comedor donde dormía entre guardias.
Yendo dos parejas las mujeres preferían hacer la guardia juntas y se les pasaba volando, no les daba tiempo a hablar todo lo que querían.

