Las reparaciones por el Caribe.
El Caribe, es caro, caro de co**nes, allí, cierto es que se esta muy bien, pero no es menos cierto que esta repleto de navegantes, de todos los tipos y condiciones, desde el financiero, (llamémoslo así), con su yate de 140 metros, hasta el "hombrico" que ha llegado con su 30 pies y que ya jubilado pretende vivir de su mas que ganada pensión. Pasando por los "medio pelo" como yo.
Los precios son igual para todos, y los servicios también, para el rico y para el pobre, con lo que si tienes la mala suerte, (que la tendrás) de romper algo durante tu travesía atlántica y tienes que reparar, pues no te queda otra que pasar por caja.
Yo dejé el barco fuera del agua en Martinica, por dos motivos, por que tenia que carenarlo, y por que tenia que cambiar la junta de la cola de saildrive que me metía agua en la misma. En marina seca, talleres autorizados, aquí no te libras
Por otro lado, de alguna actuación anterior en España de un mecánico de Yanmar, no voy a decir quien, me dejaron demasiado aceite y peto una de las juntas del motor, tirándome aceite a la sentina, no en exceso pero tiraba aceite, había que cambiar esa junta. Como ya tenemos varios viajes y meses en Martinica, habíamos hecho amistades con el dueño de una de las empresas de chárter con el que hemos hecho ya algún trabajo, y le pregunté por el servicio oficial Yanmar, que me recomendará vamos, me dijo cuidado, que te van a reventar. Los precios los tienen disparatados, y me dio el nombre de un mecánico y el contacto, que lo llamará.
En Sata Lucia hicimos amistad con un ruso que andaba viajando por el caribe con su familia en un velero, me lo encontré en Le Marin nos saludamos, realmente te da alegría cuando te vas encontrando a gente conocida por otras islas, le comente el problema que tenia con el motor, cuando el rápidamente sin preguntarle me dio el mismo nombre y el mismo contacto del mecánico Didier. Esta claro este es el bueno.
Mecánico, serio , bueno y que por un precio módico te arregla cualquier avería del motor, mi avería no era grave, pero por contra era un peñazo ya que se tenia que desmontar el motor y echarlo hacia delante.
La pega cual era?, que el mecánico no iba a tu barco, el visitaba el barco, hacia un pronostico de la avería, y te daba cita, día y hora, además se aventuraba en darte plazo de ejecución. Bien, la pega es que tenias que ir a su barco taller que tenia fondeado en medio de la bahía, "menos mal que mi avería es leve y puedo navegar", pensé, que si no?.
La operación es la siguiente, él te llama o te pone un wassap el día antes, para que el barco amanezca abarloado por la mañana, "empezará muy temprano" le dije a mi mujer, "oye mañana madrugamos para desayunar pronto" le insistí. Hasta casi las 10 de la mañana no apareció.
En las Antillas menores sobre las 18.15 de la tarde es noche cerrada, por lo que hay que estar abarloados al barco-taller sobre las 17.30 horas. El mecánico da de mano sobre las 18.00 horas, poco después de nosotros llegar.
No queríamos molestar, por lo que nosotros nos quedamos en nuestro barco tranquilamente, haciendo nuestras cosas de la tarde, (el vive en su barco de motor de unos 22 metros con su familia) pero al poco se oye una voz con acento francés "señor le apetece una cerveza", a mi que me tocan las palmas y me arranco a bailar "mai Oui", dejé todo lo que estaba haciendo y raudo me subo al barco-casa-taller, "suba por favor" subo a la segunda cubierta, y se presenta ante mi una barra de bar con sus asientos, sillones, un crio y su perro. Tome asiento, que le apetece cerveza, vino.......?? Bueno, comenzaron a llegar antiguos clientes, amigos, y en menos de 20 minutos teníamos una tertulia multicultural, brasileños, argentinos, alemanes, franceses, lo bueno que la gente saben varios idiomas y entre ellos el español, con lo que nos podíamos manejar en las conversaciones. Viendo lo que había me fui a mi barco a por mas vino y algunas viandas ibéricas que aun me quedaban de mi ultimo viaje a España.
No había visto nunca cosa igual, ni por su puesto me lo esperaba, echamos una noche magnifica, y al día siguiente terminaron, y lo mismo, aun no había terminado yo de montar el camarote desde conde se accede al motor y Didier asomado desde la segunda cubierta me enseña una cerveza. "Yo ya he empezado" me dice. Joder Didier, tengo que llevar el barco al atraque que se me hace de noche, "no importa, vuelve con el Dinghy" me insiste, dicho y hecho, otro party, y gente que seguía llegando que el día anterior no estaba.
Lo dicho por el Caribe, te tienes que buscar la vida, ya que encuentras mucha gente prestando servicios fuera de los cauces oficiales de las marinas.
Pero una cosa es impepinable, el gasoil que es caro, lo paga al mismo precio el rico y el pobre, y amigo aquí no hay atajos, debes pasar por el surtidor.......

