Yo te puedo contar mi experiencia y mis antecedentes.
Empecé a hacer piragüismo en el año ochenta, empecé de cadete, juvenil y llegué al senior, participando en todas las competiciones que podía, campeonatos de España, por supuesto el Sella, durante cinco años, con diferentes clasificaciones. En aquellas épocas si estabas en un equipo, ibas a competiciones de pista, de ríos, de travesía, de aguas bravas, o de kayak polo.
Lo dejé por culpa de la vela.
Desde los noventa no he vuelto a tener una piragua. Necesitas mucho espacio para guardarlo y coche para transportarla. Si a tu pareja no le gusta remar solo acaba siendo aburrido.
Desde esos mismos años empecé a tener barco propio, y siempre soñaba por con tener una piragua a bordo, pero por lo que he dicho antes, es un armatoste difícil de estibar.
Hace unos cuatro años, un amigo me dejó una tabla de pádel, pero con asiento y pala de piragua. No me podía creer lo rígida y estable que era, por lo que me la compré a la siguiente semana y la llevo siempre en el barco. Estibada en invierno e hinchada cuando navego. Remo más como piragua que como pádel, la ventaja es que es opcional y siempre llevo las dos opciones, si el mar estaba muy tranquilo me pongo de pie y no es incómodo, lleva un poco más de técnica pues tienes que hacer un poco de contrapala si solo remas solo por un lado. Como piragua es una maravilla, es casi imposible volcar, y me pego un par de horas remando sin ningún problema.
En conclusión, si me hubieras preguntado hace cinco años te diría que es un remar para yayos.
Hoy cumplidos los sesenta, no me puedo separar de la tabla cuando voy en el barco, y por lo que vale creo que debería tener dos.
