Sea como fuera, hay que evitar los abordajes con los medios que sea posible y sin causar más riesgos. Por mucha preferencia que pudieran tener, aunque parece ser que no tanta como creen, no hay ninguna necesidad de ponerse a maniobrar a la proa de alguien después de pasarlo. Las maniobras, sobre todo a vela, hay que planificarlas con antelación en la medida de lo posible.
Unas birras y a olvidar el mal trago.
