Para respetar el horario, la dirección de regata, según información oficiosa, adelantará la meta 50 millas. Un acompañante subirá a bordo de cada Figaro para llegar a Vigo con el motor en marcha...
tras dos aplazamientos provocados por condiciones meteorológicas demasiado peligrosas para la flota , la segunda etapa se disputa ahora con vientos flojos y no se prevé ninguna mejora para los últimas millas.
50 millas a motor hasta Vigo, con un preparador a bordo
Por lo tanto, no se espera que lleguen a Vigo antes del viernes 19 de septiembre por la tarde o del sábado 20 de septiembre por la mañana. La organización había adquirido compromisos con las ciudades de escala y los competidores deberán disponer de un tiempo mínimo (48 horas) para descansar antes del inicio de la tercera y última etapa hacia Saint-Vaast-la-Hougue (Manche).
Un escenario que recuerda al Solitaire de 2008, donde, ya para finalizar en la ciudad gallega, la etapa se acortó y la meta se trasladó al cabo Ortegal. Pero en ese momento, los patrones llegaron a Vigo solos a motor. Esta vez, podrán descansar y dejar que su entrenador gestione las últimas 10 horas hasta Vigo. Una situación sin precedentes en la historia del evento, que no deja de plantear interrogantes a los regatistas que a veces comparten el mismo entrenador.
