Cita:
Originalmente publicado por Apagapenol
Éste y otros casos indican una tendencia acusada a no renovar concesiones a los clubs náuticos previamente existentes. ¿Para qué? Pues para darles la concesión a pretendidas "marinas" organizadas alrededor de una oficina alquilada con una secretaria y un teléfono, sin capital de ninguna clase ni otro interés que sacar la máxima tajada posible (vía aumento de cuotas de amarre) con la mínima inversión posible (obras y mantenimiento reducidos a cero).
Huelga decir que quienes están detrás de esas "marinas" son amiguetes de la Autoridad competente que otorga las explotaciones.
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Y si...
Hay un embate de lo privado ante lo público y lo individual ante lo colectivo.
Desde un discurso que propone priorizar la "Iniciativa privada" se va sacando participación a lo colectivo (clubes, asociaciones civiles, sociedades de vecinos, etc...)
Todo pare muy lindo pero... hay que tener en cuenta que: "El ÚNICO FIN del capital es acumular capital" lo demás NO importa mientras el capital consiga su fin.
Como su fin es la acumulación y la "lógica del mercado" es la competencia y la libertad de precios, las las marinas privadas van a colocar sus precios tan altos como puedan y bajar los costos hasta lo mínimo indispensable.
Además hay que tener en cuenta que en el juego del mercado de consumo hay NECESIDADES y también deseos (que no son la misma cosa) Así que como las sociedades privadas desean obtener las mayores ganancias posibles (para lo cual pueden esperar), los amarristas NECESITAN amarrar el barquito (para lo cual NO pueden esperar).
¿Se entiende la diferencia?
Los deseos además de ser infinitos también admiten postergación (lo cual coloca en ventaja al capital privado)
Las necesidades son finitos (un barco necesita SÓLO una amarra, no más) pero NO admiten postergación (Si no se tiene amarra... no se puede tener un barquito que no sea "traileable" lo cual coloca en desventaja al particular)
El "libre juego de oferta y demanda" tiene esa trampa. De la que nadie parece dar cuenta.