A ver, a ver...
Todos los que sabemos cómo se organizan los simposia, mesas redondas, talleres y demás estamos al cabo de la calle de que allí va mucha gente pero no tantas ideas. También sabemos que generalmente esos eventos se programan para fomentar lo que entre los iniciados se denomina "turismo científico", es decir, vamos a darnos una vuelta por [
nombre de la ciudad], que [
motivo real: no la conozco, hace mucho que no voy, tengo amigos o familiares allí, etc.]. O lo que es lo mismo, nadie organiza talleres en Somalia o en Haití, por ejemplo.
Si quitamos a los funcionarios...
Si quitamos a los subvencionados...
Si quitamos a los turistas...
Si quitamos a los eméritos/viejas glorias/jubilados...
¿Qué nos queda?
Así que esa ¿impresionante? lista de asistentes
no me dice nada, ni bueno ni malo, es lo habitual en cualquier congreso y suele ir al final del librito en el que se recogen las ponencias, y que te envían sólo por el hecho de haber pagado la cuota de inscripción.
Por otra parte, también es destacable que en esos eventos se dan muchas vueltas a las cosas, pero se proponen pocas soluciones (parálisis por análisis, se llama la figura), y no hablemos ya de su interés práctico, que muchas veces brilla por su ausencia. Esto lo ilustran por sí mismas las conclusiones del taller de marras, que ya han sido amplamente comentadas aquí, por lo que no insistiré en el particular.
Y finalmente, mi opinión sobre las orcas, su comportamiento o la manera de modificarlo
no es de peso. Exactamente igual que la de todos, absolutamente todos los que opinamos aquí sobre ese asunto. Lo único en que se distingue mi opinión (junto a la de algunos - pocos - más) es que es discrepante de la corriente "oficial". Y eso, en esta sociedad movida por intereses dogmáticos, sectarios o simplemente oportunistas, resulta intolerable.
Saludos y
