Pues aquí estamos, la tripu a bordo del Angel Guardián dispuesta a soltar amarras mañana si el poniente decide dar tregua. y sigo con la misma sensación del primer día, el cosquilleo de ansiedad por salir por la bocana y poner rumbo, ya tengo ganas de salir ahi fuera, a navegar por navegar. Esta emoción da mucha vida, es una verdadera adiccion
