Una ronda desde la margen izquierda de la Ría del Nervión
Yo creo que la cuestión no es, sólo, si Unai se lo merece o no; me parece ridículo siquiera plantearlo. O si va rápido o menos; qué sabremos nosotros de la forma de pilotar un Ferrari en Montecarlo. Lo que a mi me interesa destacar es lo que Unai me a aportado a mí mismo. El orgullo que me produce que un colega mío se haya colado en la élite de la navegación mundial. Que es español, y vasco, y nada menos que de Portugalete; ésto último es demasiado. Y que trajo a Bilbao la Velux. Y que le he dado la mano a Robin Knox-Johnston como si acabara de bajar del Suhaili y me he tomado una cerveza con Bernard Stamm, todo gracias a Unai.
Y por encima de todo, que sigue siendo el mismo de siempre. Amable, cariñoso y simpático con todos, con los que siempre están en primera fila y con los que no nos atrevemos a salir de la última.
Como navegante, cofrade y jarrillero. Gracias Unai y beti aurrera.