Pues sí, virtud serenil hasta que uno se vuelve senil, entonces, deja de oir voces. Bienvenida a la taberna, pero cuéntanos algo más, por ande andas, si ties barco, si no lo ties, si a vela si a motor, si los peces te temen o si no...
Sed calmada, pero la curiosidad

nos está haciendo quedar sin pelo en la cocorota.