Logicamente los que estamos lejos y nada amarinados activamente poco sabiamos de lo accidentado de la
travesia a Cartagena y su vuelta, pero es tmb logico que tras el parentesis invernal los barquitos se quejen de tanto abandono y al llamarlos a funcionar de nuevo se hagan los longuis.
Yo desde el sillon de casa entresacaria de la experiencia de lo ocurrido y en primer lugar, la tranquilidad que da todo un grupo de navegantes preocupandose prq cualquier eventualidad se solucione con el menor alcance posible, y en segundo lugar aunque no se si deberia ir en el primero, los que generosamente se prestan con su sapiencia, recursos y disponibilidad incondicional a hacer realidad esa ayuda y socorro. Estos son los campeones, que obras son amores

(y motorcito de la auxiliar siempre a punto, que enganchao a la escalera de baño saca de muchos apuros...)

