No hay palabras, solo imágenes. Mi playa ya no huele a mar, sino a progreso. Apesta. Mi playa no tenía comodidades, no habían duchas, ni hamacas, ni casas enfrente, ni paseos marítimos o caminos asfaltado, ni tan siquiera era hermosa. Era una playa sin más, agua y arena, y barquillas de pescadores varadas en la arena.
Hoy no brindo, . Tampoco saldré este finde salga a navegar, se me han quitado las ganas. Mejor quedarme en casa disfrutando de nuestro modo de evolucionar: agua caliente, aire acondicionado, tele y bebidas bien frescas. Sofá y mando a distancia, ¿qué más se puede pedir? total… para que salir al mar, si cada vez es menos mar. Tenemos lo que queremos, y aún así sigo con el nudo en la garganta, y la rabia fruto de la impotencia quemando por dentro, se me parte el alma.
Mi playa antes
Mi playa ahora