Pues vaya, me he quedado mudo. Hasta hace poco a mi me pasaba como a loquillo ("tu madre no lo dice, pero me mira mal"), claro que yo soy más cabezón que el agua, y o pasamos por el aro (todos), o pasamos por el aro, no hay más opción. Supongo que habrá aplicado la máxima del enemigo, esa de: si no puedes con él... Y es que soy un tío de extremos, o me se quiere mucho, como mi santa, o me se odia mucho, como mi santa ahora que le está creciendo la barriga

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Las mamás... ¡¡¡¿qué haríamos sin ellas?!!! Se merecen un pedestal, la mejor fila de tribuna, el primer puesto en lo que sea que se apunten, y por supuesto todo el amor y agradecimiento que se pueda dar (vale, a las suegras de choquero también

).
Salud mamás.
