Buenassssss
Pues, uno de los comentarios que se podría decir es el acaecido a unos aficionados que conocí hace ya algún tiempo.
Las dos personas en cuestión no se conocían, se conocieron gracias a un interés general como la náutica, un Sábado en la cafetería del Club Náutico mientras almorzaban. Se dispusieron a hablar y hablar, lo típico en los encuentros de un almuerzo con vistas al mar y a los veleros. Y bueno, con el tiempo se comprometieron a compartir barco. Compraron un velero a medias y siempre salían juntos, a veces ellos dos, a veces con la familia o amigos. Pero nunca solos por separado. Ignoro el contrato que supongo debieron escribir.
Creo que el hecho de compartir barco, no implica necesariamente prescidir de la otra persona para tus salidas.
Ya se sabe, son muchos los que se compran el barco y luego resulta que tienen que venderlo, pues la familia o los amigos que él pensaba le acompañarían...no lo acompañan.
