Gracias, Natacha, una felicitación con el verdadero espíritu de la taberna pero no por lo de las cervecitas y demás (que también), sino porque ese movimiento de botellas me ha recordado los movimientos de los cofrades cuando se pasan por aquí.
Los hay ("habemos"

) que entramos haciendo ruido. Sin mala intención, pero la vida es así.
Y claro, chocamos con unos y con otros.
A veces, todo se tambalea, y no por el alcohol, sino por los servidores estos del todo a cien que se agencia al rapero, pero siempre hay alguien que mantiene en pie lo que se caería.
Y, sobre todo, la rubia moderadora

que al final es quien lo sostiene todo.
FELICES FIESTAS