Historias como estas, donde la tripulación está tan dispuesta a abandonar un barco que no solo era seguro, sino que encima fue capaz de cuidarse por si mismo largo tiempo, son harto comunes. Demuestran que los barcos son capaces de navegar, en muchas ocasiones, mejor que sus patrones.
Como norma general (todos podemos pensar en mil excepciones, pero no es el caso), no se abandona un barco que no se está hundiendo!
