
Despues de desayunar me paso por capitania del puerto dende los agentes de la guardia civil toman registro de mis datos. Percibo una vieja sensacion que hace mucho tiempo no tenia, y es que despues de cuarenta horas a bordo se me mueve el suelo bajo los pies y camino al estilo marinero. Aprovecho para pegarme una buena ducha, lo que no hacia desde la noche anterior a mi partida de Almerimar. Llamo a mi familia para comunicarles donde estoy (donde creo que estoy) y deciden venir a verme y comer juntos. Les informo que estoy en el puerto de Aguilas, el de poniente, al lado de la Casa del Mar. Se plantan en Aguilas y me buscan infructuosamente, llamandome al cabo para preguntarme donde demonios estoy. Entonces me caigo del guindo y decido preguntar (!por fin!), enterandome que estoy en Garrucha. !!Que bochorno, papi, ya te vale !!. Por fin llegan y comemos en la terraza del restaurante que hay en el puerto (ese que es famoso por la gamba roja) pescado y marisco,tapas, cerveza y risas. Me toman el pelo cuando les cuento mi travesia y se rien todos, hasta mi nieto de ocho meses. Despues de la sobremesa y los cafés se vuelven a casa, dejandome contento y relajado. Dedico la tarde a descansar y a preparar el resto de la travesia. Saco las cartas y me pongo a la tarea.
Despues me voy a tierra, me siento en una terraza y me tomo un cubalibre (de ron, of course) mientras contemplo el atardecer. Finalmente me voy otra vez a bordo, ceno ligeramente, ordeno todos los trastos que hay por enmedio y me hecho a dormir, que mañana hay que navegar. Hasta Cartagena si se puede, o a Mazarron por lo menos.
Me levanto temprano, al amanecer. Dejo la llave de la cancela donde el marinero me indicó, pongo el motor en marcha y me preparo para zarpar. Las baterias estan cargadas nuevamente y los depósitos de gasolina llenos. Suelto amarras, me separo del muelle con un vigoroso empujon y embrago el motor que con un suave ronroneo me va llevando suavemente hacia la salida. Veo un barco en el muelle de carga, está cargando granel no se bien de qué, pero todavia no hay nadie trabajando. Al salir veo nuevamente al mercante fondeado, viro a babor y enrumbo al 060, hacia Cabo Tiñoso. El dia esta radiante, para disfrutar, con suave virazón. Para mi aflicción, la brisa no me impulsa lo suficiente, asi que dejo el motor en marcha. Suavemente la costa vá desfilando ante mi. Al cabo de unas cinco horas estoy frente a Aguilas. Hay pesqueros faenando por la zona, por lo que caigo a estribor para darles resguardo. Bandadas de gaviotas les siguen, aprovechando todo lo comestible que caiga a su alcance. Arrojo unos trozos de pan al agua y algunas que van volando alto los ven y ráudamente se lanzan a por ellos, disputandoselos con algarabia. Sigo mi ruta , dejando atras Cabo Cope, con su inconfundible (jejeje) perfil.
Al cabo de un par de horas llego a la altura de Puntas de Calnegre, cruzandome a vuelta encontrada con otro velero solitario que busca el resguardo de Aguilas, supongo. Al empezar a caer la tarde decido buscar amarre en Mazarron, pues ya no me quedan dias y mañana tengo que trabajar. Asi que cojo la radio y llamo al club de regatas pidiendo amarre para un par de dias. Me contestan que no hay problema y les confirmo mi llegada para dentro de una hora, mas o menos; recibo su conformidad y enrumbo para Mazarron. Llamo a mi mujer para pedirle que vayan a buscarme a Mazarrón y me dispongo a finalizar la etapa. Tenia la esperanza de haber visto delfines o algun otro avistamiento, pero no ha habido suerte. A poco avisto la Isla de Adentro y enfilo hacia la parte interior, donde se encuentra la entrada del pequeño puerto del Club de Regatas. Llamo nuevamente por radio y me confirman que el marinero me estará esperando en la punta del surtidor de combustible, como asi sucede. Lentamente entro en el puerto mientras el marinero con una bicicleta se dirige al punto que me tienen asignado. Tengo que hilar fino en la maniobra, pues me han asignado un amarre al fondo, cerca de la grua. Enfilo hacia el amarre, freno el barco a un metro del muelle y le largo el cabo de amarre al marinero, que lo sujeta al noray, mientras doy lentamente atras para amarrar la codera. Hago firme la codera y lentamente me aproximo al muelle. Hacemos firmes los amarres de proa, paro el motor y se acabó en dia. Arrancho todo, pongo un poco de orden en el interior y espero la llegada de mi mujer y mi hija , que llegan al poco rato. Mientras, en la recepcion del club presento mis papeles y me registro. Me dan hasta el miercoles, asi que me tengo que buscar la vida. Finalmente nos juntamos todos , muchos besos y a casa. Al marcharme, le echo un vistazo al Alkibla. Esta todo en orden.