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Antiguo 19-05-2008, 22:17
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: Leyendas. Los siete tormentos del mar.

Una leyenda china.
En China, al principio de los tiempos, no había ni lagos, ni ríos, sólo la tierra y los habitantes no conocían más agua que la que enviaba el emperador celeste desde las nubes y la que contenía el inmenso mar, morada de cuatro dragones: el dragón Negro, el Amarillo, el Perla y el Largo. Un día, los dragones, juguetones como eran, decidieron salir del mar y jugar al escondite entre las nubes. En eso estaban, cuando llegó hasta ellos el clamor de los habitantes de la tierra quienes, famélicos por la sequía que había arruinado las cosechas, suplicaban lluvia al emperador del cielo. Pero el todopoderoso señor, distraido entre los problemas del cielo, del mar y de la tierra estaba relajándose con la musica y los cantos de las hadas. Viendo el estado de la tierra, reseca, polvorienta y estéril y la desesperación de sus habitantes, los dragones decidieron ir personalmente a ver al señor del cielo para pedirle la lluvia. El emperador celeste se enojó:
-¡Este no es vuestro sitio, volver al mar que es donde debeis estar! Y no os preocupeis, mañana daré orden de que llueva.
Pero pasó un día y dos... y diez, y no llovió. Los dragones veían como un sol abrasador torturaba a la pobre gente que ya no tenía nada en absoluto que comer y que apenas tenía agua que beber. Decididamente el emperador del cielo se había olvidado de ellos. Pero, ¡cualquiera se atrevía a molestarlo de nuevo!. Decidieron, pues, que la única solución era llenar sus grandes bocas con el agua del mar y rociar la tierra. Dicho y hecho. La gente, loca de contenta, cantaba , bailaba y agradecía al cielo la bendición de la lluvia.
Pero, claro, el emperador se enfadó muchísimo, por tomarse unas atribuciones que no eran las suyas y los castigó encerrándolos en sendas enormes montañas, hechas para el caso. El cautiverio no hizo que los dragones se arrepintieran de su bondad, tan enorme como el mar, antes bien, decidieron convertirse en ríos, brotando sin cesar de las montañas, con el fin de que aquellas pobres gentes tuvieran suficiente agua en tiempos dificiles. Y así nacieron los cuatro grandes ríos de China.
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