Ni airbags de cortinilla, ni de rodilla ni ná, y menos mal que esos no los ponen en los coches, si no arruinamos a las compañías de seguros, yo ya me estoy viendo: 4 costillas rotas, tibia y peroné a la altura del colodrillo, y con una cara de felicidad...
Rediossssssssssssssssssssssssss, viva el potochó, la silicona y la imaginación.
Y ahora unas ronditas para acabar de rematar la sonrisa permanente
