Una ronda

En mi caso, ya lo he comentado aquí, el inspector llegó a tirar de las cabezas de cada uno de los tornillos de anclaje de los cadenotes para verificarlos, ¡y uno estaba roto! Después llegó a llevarme los papeles a mi pueblo.
Sin embargo, el anterior a ser consultado era un impresentable mafioso, cabreado cuando le dije el precio de la competencia porque "aquellos cabrones habían rebajado el precio que habían acordado en la reunión".
Los hay de todo tipo; ¿eso es novedad?