Mi primer carrete fue un Daiwa, sería de los primeros que se veían en los setenta por España (supongo), era rojo y muy bonito, lo estrené en el puente de la Punta del Sebo con una anguila que era más grande que yo, según recuerdo. Era un buen carrete, pero me quedaba embobado en el escaparate de Deportes Peña mirando los Sagarra, aquellos carretes que yo veía a los mayores en sus cañas, y de los que presumían que eran tan robustos que no se rompían, y que si se rompían, en cualquier tienda tenían repuestos. ¡Aaaaaaaaaahhh, tiempos aquellos en los que pegábamos la cara y las manos a los escaparates de las tiendas y se nos pasaban las horas soñando con las aventuras que nos depararía la posesión de las mercancías expuestas tras el cristal!
Por los recuerdos



Gracias, maestro.