Re: tipos de barcos en la edad media
(continuo)
Naves (Naus) Destinadas también al transporte. Consta su nombre en las Ordenances de cors i armada de las que habla el libro El Consolat del Mar. Se empleaban generalmente en casos de guerra. Era la embarcación mas grande de la clasificación de las galeras que se movia unicamente por el viento. Sobre la misma se usaron los términos: nave extraña (nau estranya), lastrar la nave (donar lats a la nau), fletar la nave(noliejar la nau), lastrar con arena (sorrar la nau), despachar la nave (spatxar o despachar la mau), etcétera.
Las naves tenían la característica de su capacidad, que llegaba hasta tres mil salmas* para las más grandes, bajando a 2000, 1500, 1000 y 500. Cada salma se estimaba en seis fanegas, lo que hacía que la de 3000 salmas correspondiera a mas de 400 toneladas.
A estos datos hay que añadir el número de tripulantes. George Saelle, historiador genovés, habla de cuatro naves catalanas que en 1334 se dirigian a Cerdeña y llevaban a bordo a 1800 soldados y 180 cavalleros, la cual cosa supone un contingente de 500 hombres para cada una. En la "História Universal" de Mateu Villani, se habla también de tres grandes Cocas (Coques) con castillo, que transportaban 400 hombres cada una. El corsário catalán Pedro Santón, que tenía como teatro de su acción al archipielago griego y las costas de Síria, en 1417, disponía de una nave de 900 botas y llevaba abordo 500 hombres.
Con el transcurso el tiempo, debian aumentar las capacidades de los barcos, ya que se habla de una nave que el Rey Alfonso empleó, en el sitio de Gaeta, con setecientos ballesteros, sin contar la tripulación que debe estimarse en un centenar; se cita otra nave de 400 botas, que se supone que era un ballenero.
* nota de pim: consultado el diccionario de la Enciclopédia Catalana actual, la salma era una medida de capacidad para grano, própia del principado de Cataluña, y que podría estimarsse en 278,07lt
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Siempre llevo un fino sedal, con un anzuelo y un señuelo en el bolsillo, para cuando llegue mi hora, y me halle navegando, con Caronte hacia el otro lado del río, aprovechar para hacer curri; pues no hay duda que daré mejor impresión, de presentarse ante el portero con unos buenos peces recién pescados como ofrenda.
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