Pero a pesar del cansancio, no sé como se las apaña mi Miguelito para conservar esa expresión pícara infantil propia de alguien que esta lleno de vida y de energía (¡cuanto vales, Miguel! no cambies nunca)
Y ahora algunas fotos de la noche previa a la partida
cenita en el bar de Manolo, que por cierto ya no es de Manolo. La rubia es Elena, nuestra especialista en paella al curriz con huesos de pollo triturado
El patrón...
Nuestro buen Iruñaberri, que ya tenía muchas ganas de verlo de nuevo por Almería. Un tío encantador donde los haya, atento, con una sonrisa permanente para regalar y... espero verlo muchas veces por aquí. Por cierto, es el artífice del mejor pacharán casero que uno pueda probar (gracias por la botellita)
Y este es Alberto, que se estrena en largas travesías. Nada más llegar, Miguel lo tuvo todo el día subido al palo para que aprendiera qué era eso de la navegación
Por mi parte hasta aquí llego. Les despedí en la bocana, con un pellizquito de envidia por tener que quedarme en tierra, pero feliz de ver la expresión de emoción en la cara del buen Epops. Minutos después de la salida se levantó un poniente ideal. ¿Creéis en las señales? Para mi fue una buena señal ese viento que se levantó de golpe, esta va a ser una travesía inolvidable para la tripu del Kacao, seguro. Disfrutad y ya sabéis, os estaré esperando a la vuelta
