Nuestro barco es pequeño (23 pies) y hay dos cosas que les he inculcado desde antes de embarcar: Orden y disciplina (obviamente con cierta flexibilidad). Así estamos todos a gusto. Es mportante que conozcan ciertas reglas básicas, y que vean que éstas no están reñidas con la diversión.
Navegando no me ciño a plan de navegación alguno. Más bien salimos a pasear, hacemos viradas, trasluchadas, aprendemos a leer el viento, a trimar, a escorar sin miedo, a manejar la radio. A movernos con soltura en el barco. Todo de una forma muy light y desenfadada. Si la salida se alarga un poco, amenizamos turnándonos a la caña y explicándoles cosas sobre la flora y fauna marinas (una especie de mini-aula de mar). En puerto prácticamos el ballestrinque para poner defensas o el as de guía. En fin, los recursos son infinitos.
La mar es algo divertido pero a la vez serio. Así que tampoco hay que olvidar a enseñar prudencia, dónde están las escaleras más cercanas en el pantalán por si caen al agua, saber lanzar un dsc si me pasa algo, cosas así.
Es importante no agotar el tema, que se queden siempre con ganas de más. No hay que olvidarse del parchís, las cartas u otros juegos no necesariamente náuticos. Mojarse con la manguera en el pantalán cuando se limpia la cubierta, tomar un helado en la cafetería del puerto. Por la noche una peli en el PC y la aventura de dormir a bordo (como hacer camping, pero sobre el agua).
Buena mar

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