Hola cofrades. Unas

a vuestra salud.
Lo que yo siempre he oido, es que a "pasar por el ojo" se le dice a clavar la proa y "dar la vuelta el pino", con lo que el barco debe quedar "pal arrastre".
Por tanto, entiendo, en el libro 'Mi propio mundo' de Robin Knox-Johnston, que el autor comenta que pasó tres veces 'por ojo', se referiría al hecho de, navegando contra la mar, al pasar la cresta de una ola con algo de velocidad, caes por la pendiente y al llegar al seno, el barco no tiene tiempo de remontar la pendiente, con lo que la cresta de la siguiente ola, te pasa por encima.
Este caso me ha pasado en una ocasión, saliendo del Guadalquivir (en la barra), a motor, con marea vaciante y viento del oeste. El oleaje que se forma es excesívamente inclinado, con lo que si no moderas la marcha, el barco "salta" po la cresta de la 1ª ola y cae, literálmente, en la "panza" de la 2ª, con lo que, la proa, no tiene tiempo de emerger y un "tomo" de medio metro de alto (o mas) y del ancho del barco, atraviesa la cubierta de proa a popa, bañando a todo lo que encuentre a su paso (es muy recomendable, en estas circunstancias, llevar cerrada la entrada al salón).
Así que: ¡¡ cuidadín !!.
Saludos.