El sábado madrugamos y tras un café pusimos rumbo a Avila. Yo iba acojoná, no estoy prepará pa bajas temperaturas, y mi fondo de armario es más primaveral. Por primera vez en muuuchos años me compré unos leotardos (aterciopelaos y de rombitos en un precioso tono color chocolate, que pa llevar leotardos también se puede ser glamurosa)
El trayecto se hizo muy ameno, ahí estábamos 3 cotorras sin parar de darle a la sinhueso. Llegamos a Arenas y me quede maravillada, ¡¡qué bonita! Es un pueblo fabuloso, mu verde, tiene muchos ríos, y charcas esmeraldas, solo le falta el mar para ser un auténtico paraíso.
Aunque en la casa de Long no se echa de menos el mar… es como estar dentro de un buque, ha cuidado hasta el último detalle, anclas, remos, barcos, y si quieres agua siempre puedes tirarte a la piscina, aunque con estas temperaturas yo me lo pensaría…. Es el barco de un capitán, flipé en colores.
Esa noche rematamos algo tarde en el Chat con una cogorza bestial, mira que nos reímos. Long , antes de revelar que yo estaba a su verita les contó que nos habíamos enfadao, y me reí un web con la reacción de Wandyta, que saltó con un: “¡NO JODAS!” ¡qué maja la tía!
Como llegamos después de ponerse el sol no pude disfrutar de las vistas de su casa. El domingo al despertar y abrir la ventana me quedé boquiabierta. ¡¡qué maravilla de paisajes!! Como estaban aún dormidos aproveché pa dar una vuelta. Uno de sus perros, killer, cuando me vió corrió atemorizado, debo estar horrible recién levantá
Descubrí en el jardín de la parte trasera de la casa la faceta artística de Long, ¡menudas esculturas hace el tío! me faltó la foto. Pero vamos, que Antoñito es un manitas con todo, no solo con los motores, y ahí a plantao en mitad de su jardín su obra de arte
El día de fin de año lo pasamos todo el día callejeando, conocí a sus amigos, casi tan geniales como el. Y me convirtieron en cabra por esa sierra de gredos, y lo confieso, es más difícil andar por esas piedras y ríos que por la cubierta de un barco en pleno temporal. Descubrimos también que las heces humanas en mitad del monte son más grandes que la de los jabalís, y ese descubrimiento le costó a más de una escupir el café y los churros de los que habíamos dao cuenta un ratillo antes.
Por la noche estuvo todo dispuesto para celebrar la semana santa,

no faltó ni un detalle, comida pa aburrir, un cabrito “muerto de calor” en el horno,

y muy muy buena gente. Muchas risas, mucho cariño, muy buen rollo.
Solo faltó el alcohol, todos bebían mirinda . Nadie se emborrachó, ni siquiera yo.
Ha sido una fiesta fabulosa, aunque tengo algunas lagunas en mi memoria. No sé en qué momento de la noche me subí a un todo terreno y terminé en un BMW. Ni recuerdo tampoco por qué no me quería bajar del coche si ese trasto no tiene velas ni flota. Lo último que me recuerdo fue estar en ese peasso estudio musical que tiene Long tocando el órgano (el musical) con sus amigos aferrados a la preciosa fender stratocaster del cofrade Long John, a partir de ahí todo lo que me cuentan son leyendas urbanas, y juraré ante un juez que es mentira, que yo no he sido
Me llevo un buen recuerdo de esa tierra, y el corazón lleno de tanto cariño y buenas atenciones que me han procurado Antonio y Pilar. Cuento con 2 amigos más, de los buenos, y ese es uno de los mejores regalos que me ha dejado esta Navidad.
Gracias a los dos, amenazo con volver.
Y ahora más fotis: En Arenas de San Pedro, long haciendo posturitas delante de la camara, su amiga que es una cachonda total, y yo que llevo los bolsos a pares

. Otra de la conocida por La Charca verde, no tiene calidad pues la hice desde el móvil, pero es como una especie de paraíso . Y otra más con el cofrade Long y una servidora en la playita