C. Barcelo, lo que engancha terriblemente del relato que hace Slocum de su periplo es su prosa tan especial: escueta, casi de anotacion para el libro de bitacora, con claras prioridades a lo importante y significativo antes que lo anecdotico que para nosotros seria lo principal.
De tener la suerte de poder leer Ingles sin resentirse, es francamente ameno, y esa facilidad de palabras le fue muy util para hacer caja dando conferencias alli donde parara.
Hay pasajes inolvidables por como despacha temas dificiles de resumir con una sola frase como el tan certeramente hace.
De su extraccion social dice
_Desciendo de esa raza de marinos de (Nova Scotia) Maine que de naufragar sobre una isla desierta, con una navaja de mano y encontrando un arbol, en poco tiempo tendrian listo un barco para volver a casa
El barco se lo regalaron en un estado de abandono total,
pero no dudo un segundo en echarle el ojo a un buen roble en su vecindad,
white oak autentico, que talo para rehacerle la quilla y las cuadernas del casco a ese viejo pesquero, pino de Georgia para el forro
Cuando acometia el
refit, pasaba a ver su trabajo toda la cofradia de viejos capitanes de pesca jubilados de la zona, cuyo juicio temia. Cuando tras un buen examen le comentaron "fit to smash the ice..." (bueno para romper hielo) ya supo que podria ir a donde quisiera.
Antes de zarpar hizo un poco de comercio y pesca para tener algo de dinero para provisiones, y otro momento divertido es cuando tiene que entrar a puerto en plena galerna, sabiendo que todos esos viejos capitanes le van a estar mirando, pero logra un atraque tan suave y perfecto aproando al viento en el momento oportuno "with hardly a shake to break an egg." , (ni un misero huevo se hubiera roto) que recibe friamene pero con jubilo interno la felicitacion de todos los entendidos presentes.
Hombre de muchos recursos tacticos, cuando paso Hornos por el Este a traves de los Canales (sin motor !), temiendo ser asaltado por las hostiles canoas indigenas, no se iba a dormir sin haber rociado el puente de chinchetas, que por los gritos que venian del puente en la noche eran de lo mas efectivo.
Capitan de grandes buques a vela, no soporto verlos desarbolar y usar como barcazas de transporte de carbon, desplazados por los nuevos vapores y ese periplo lo hizo como un acto de rebeldia contra ese cambio tecnologico que vio tristemente imparable.
Esta es una reproduccion lujosa del Liberdade, que tuvo que construirse en la selva brasileña para devolver su familia a casa tra perder el Aquidneck (uno de los ultimos maravillosos Clipper) en un meandro del Plata encallado sobre un banco de arena que en la subida del rio no estaba ahi. Para cruzar los Sargazos se hizo remolcar por un vapor que hacia 30 nudos, por lo que su hijo y él se turnaron dia y noche junto al cable de remolque listos para cortarlo con un hacha si surgian problemas.